Francia y España juegan la semifinal del Mundial en el Estadio de Dallas este martes 14 de julio, pero una polémica política ya acompaña al partido. El ex presidente del Gobierno español Mariano Rajoy escribió el 10 de julio que Francia no tenía jugadores franceses; la frase recibió condenas inmediatas a ambos lados de la frontera y llevó la conversación previa del terreno táctico a la identidad y el respeto.
Rajoy, presidente del Gobierno entre 2011 y 2018, pertenece al conservador Partido Popular. El partido sostuvo que la frase era sarcástica y sin mala intención. El ministro francés Jean-Noël Barrot, el presidente de la Federación Francesa Philippe Diallo y el Gobierno socialista de España la rechazaron. No es una disputa semántica: una selección se define por ciudadanía y representación, no por apellido, historia familiar, lugar de nacimiento o color de piel.
El episodio llega con una presión deportiva excepcional. Francia ha ganado todos sus partidos y alcanzó la semifinal como número uno del ranking FIFA; España busca transformar su fútbol de control en un puesto en la final del 19 de julio en East Rutherford. La apuesta competitiva ya era enorme, y la controversia añade una prueba pública sobre si dirigentes y aficionados pueden impedir que la rivalidad derive en exclusión.
Los jugadores franceses ya han sufrido ataques parecidos en este Mundial. A principios de julio, Kylian Mbappé condenó comentarios sobre sus orígenes y su apariencia tras el triunfo ante Paraguay en octavos. Así, el martes es más que un partido de máxima audiencia: la reacción alrededor del encuentro mostrará si las instituciones y las figuras públicas protegen un principio sencillo—los jugadores franceses son franceses, como ocurre con cualquier selección.
Para los aficionados que viajan a Arlington, el foco útil sigue siendo el fútbol: el ataque francés contra la posesión española, inicio a las 15:00 locales y un lugar en la final. La lección más amplia también es clara. El fútbol admite desacuerdo apasionado; no necesita discursos que cuestionen la pertenencia de las personas.